sábado, diciembre 06, 2008

MUCHOS AUTORES EMPIEZAN A HACER COSAS INTERESANTES CUANDO SE JUBILAN.

Ahora que he estado en Italia, he tenido la sensación de que los italianos son muy parecidos a los españoles: para ellos, los autores extranjeros son los mejores. Sin embargo, los franceses siempre consideran que lo que haces está un escalón por debajo, salvo que llegues a ser un número uno como Guarnido o Miguelanxo Prado, en cuyo caso ya te consideran autor francés. Pero hasta llegar ahí, sí es más difícil. De hecho, Arrugas ha tenido más difusión en medios en España y en Italia que en Francia.

(...) Dice Lewis Trondheim que los dibujantes de cómic envejecen muy mal.

No estoy de acuerdo. Lo que pasa es que los autores franceses, como los americanos, forman parte de una industria, y en cuanto acabas un proyecto empiezas otro. Entonces se produce la crisis, porque los cómics dejan de servir a la necesidad de contar para servir a la de ganarse la vida. Es el problema de cuando el cómic se convierte en un negocio. A mí me apetece contar muchas cosas, pero a mi ritmo. El cómic debería ser como la literatura, en la que muchos autores empiezan a hacer cosas interesantes cuando se jubilan.

Muchos historietistas se retiran cuando un novelista empieza.

Yo creo que eso es porque hasta ahora en el cómic importaba más el virtuosismo gráfico que contar una historia. Pero eso está cambiando. Cuando tienes cosas que contar, sigues manteniendo esa ilusión.


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Paco Roca, entrevistado en ABCD

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lewis Trondheim tiene más razón que un santo. Salvo contadas excepciones.

Ferran Esteve dijo...

¡Me ha encantado! Ya tenía ganas de oír algo así.

pepo dijo...

El cómic 'ensayo' donde Trondheim habla de la vejez de los dibujantes es Desocupado, por cierto. Es cojonudo.

Alfred Holanda dijo...

Si. Está bastante bien. Pero dice bastantes capulladas. Sobre todo en relación a lo del envejecimiento de los autores. En ese aspecto estoy mucho más de acuerdo con Paco Roca. Todo depende de cuándo se haya empezado a contar historias, a qué edad. No tiene que ser diferente a los escritores. El cómic de ahora sí se puede considerar "adulto". Precísamente en ese sentido es que ha crecido y es ahora cuando se cuentan historias potentes y con un espectro narrativo muy superior al de antes, que la tendencia era quizá más -llamémosle- "juvenil".

Anónimo dijo...

Pues serán capulladas, pero el las ha investigado y conoce a los autores de primera mano. Imagino que algo sabe del tema.

pepo dijo...

Algo así te iba a decir. Es que no son invenciones de Trondheim, Alfred, lo que cuenta en su mayor parte en ese tebeo son las respuestas que le dan otros autores sobre el envejecimiento de los dibujantes, y abundan menos las opiniones propias del autor. De hecho, al final parece no tener respuestas a sus preguntas. Y cuando en el cómic Sfar o tal autor hablan sobre el tema, o autores ya mayores e incluso retirados (como Gotlib) están dando sus propias opiniones, no es Trondheim el que habla.

pepo dijo...

" No tiene que ser diferente a los escritores. El cómic de ahora sí se puede considerar "adulto".

Sí, claro, ahí estoy de acuerdo. Trondheim se centra en autores de su generación o bastante más mayores, estos últimos pertenecientes todos a ese cómic industrial hegemónicamente juvenil del pasado. Ahora yo sí percibo cierto cambio en el "panorama envejecimiento", o mejor dicho quizás pueda haberlo en un futuro, hacia lo que apunta Paco Roca. En la medida en que cada vez más hay autores de cómic a tiempo parcial,ganándose la vida con otras labores, es posible una carrera de fondo más alejada de las necesidades comerciales de la industria que puede (no digo siempre) terminar quemando a los autores o impidiéndoles desarrollar sus tebeos tal como ellos quisieran. En este sentido el fenómeno sí parece apuntar a la literatura como tú dices (y Paco Roca). Quiero decir que hay un montón de escritores que nunca han vivido de escribir, o que a lo sumo empiezan a vivir de ello si les llega el suficiente éxito ya mayores, incluso ya jubilados de sus trabajos habituales (Frank McCourt empezó a escribir los libros que le han hecho famoso después de jubilarse como profesor de instituto), y por eso mismo han escrito lo que les ha dado la gana sin preocuparse por lo comercial o no de sus libros, de si vendían mucho o poco, sin tener que ajustarse a las exigencias de la industria o del editor.

Hay gente que piensa (lo he notado) que ese fenómeno "destruye" la industria porque no permite al autor vivir exclusivamente de sus cómics. Supongo que son las inercias de tiempos pasados, cuando la industria era distinta y la mayoría de autores vivían únicamente de hacer cómics (también había menos oferta). También entiendo que a esos autores les preocupe poder seguir ganándose la vida decentemente haciendo solo cómic, pero lo cierto es que el mercado ha cambiado muchísimo en estos últimos 15 años. Se ha diversificado debido a la globalización (la entrada del manga y otros tebeos orientales, por ejemplo; ahora tienes tebeos americanos, europeos, orientales y nacionales en la misma mesa de novedades), ya no hay géneros hegemónicos o está tendiendo a desaparecer esa hegemonía, la oferta de títulos es cada vez mayor, la variedad de formatos, la consolidación de la novela gráfica... De modo parecido cada vez más a la amplia oferta que existe en literatura desde hace muchos años. No es que se vendan menos tebeos en global ahora mismo, es que cada título vende mucho menos que hubiera vendido hace 20 años. Porque hay más novedades en las estanterías, todos los meses, mes tras mes.

De modo que si en la estantería de las librerías tienes 100 novedades mensuales de cómic (o 400 como parece ser en Francia), muy difícilmente todas esas 100 novedades van a vender tanto como para que el autor se gane la vida únicamente con su libro. Dicho esto, hace falta más promoción, vender más el producto fuera de España y todo lo que queramos... pero aquel mercado donde las revistas vendían 30, 40 o 50 mil ejemplares al mes, y por tanto el editor podía pagar una cantidad por página que permitiera al autor vivir únicamente del cómic, ya no existe, quitando excepciones notorias (donde por eso mismo pagan la página razonablemente). Esa es la realidad de ahora. No creo que sea "culpa" de nadie en particular, son un montón de factores que han conducido a un mercado diversificado cada vez más parecido al literario. Y en el mercado literario la mayor parte de escritores no viven de sus libros, sino de otras ocupaciones. Son profesores, traductores, correctores, etc., lo que sea. En este sentido, y volviendo a lo que decía Paco Roca sobre los autores mayores, sí creo posible que en un futuro los autores de cómic llegarán a viejitos menos quemados por la industria, y por tanto más dispuestos a emplear todo lo que han aprendido a lo largo de su vida (tanto del oficio como de la propia vida) para hacer los mejores tebeos de toda su carrera.

Alfred Holanda dijo...

Exactamente. De acuerdo con todo. Quizá me he explicado mal al escribir "dice" capulladas. No me refería exactamente a Trondheim, sino a lo que acontece y pueda parecer que acontece por "naturaleza", es decir, porque a los autores se les acaban las ideas. No creo que sea así. La explicación que has dado sí se debe acercar más a la realidad. Supongo que lo óptimo sería encontrar ese equilibrio entre la industria y la creatividad, algo que, a fin de cuentas es bien complicado porque a los que manejan la industria la creatividad no creo que les interese un pimiento si no hay beneficio económico.