LA NARRATIVA TRADICIONAL YA NO RESPONDE A NUESTRA PERCEPCIÓN DEL MUNDO
El mundo se mueve hacia alguna parte, y el arte no tiene más remedio que acompañarlo. Las formas narrativas tradicionales han sido superadas por los acontecimientos, diría yo. Cada día más el mundo real me parece fragmentario, a menudo incoherente, inconexo, funcionando desordenadamente en direcciones contradictorias, sin rumbo ni plan. Por eso pienso que los discursos artísticos compactos y cerrados -planteamiento, nudo, desenlace- ya no responden a nada real hoy en día. Se les nota la fabricación, el artificio, la mano del autor disponiendo las cosas para hacerlas cuadrar. Lo vemos cada día en el cine, en la tele, en las novelas, en todas partes. ¡Todo falso! ¡¿Cómo podemos hacer novelas que cuadren si apenas nada cuadra en la realidad?! Claro, la narrativa tradicional siempre es eficaz y funcional como mecanismo, pero algo en ella hace aguas: ya no es capaz de expresar el mundo tal como es ahora.
Esto es lo que me respondía Max cuando le pregunté hace unos meses (en breve colgaré aquí la entrevista completa, ya publicada parcialmente en la revista Rock De Lux) sobre las razones de esa intención suya en BARDÍN EL SUPERREALISTA (La Cúpula) de alejarse de la narrativa tradicional del cómic adulto, e incluso de formas literarias de la novela o relato tradicional, usando personajes contenedor -sin verdadera personalidad ni pasado, sin una psicología realista-, recurriendo a lo fragmentario y evitando las tramas argumentales clásicas. Pues bien, hace poco me encontré con estos pasajes de LACRIMAE RERUM. ENSAYOS SOBRE CINE MODERNO Y CIBERESPACIO (Debate) donde Slavoj Zizek aborda un asunto parecido:

Cuando leí eso de "¿Y no parece también como si hoy día nos acercarámos a un umbral de este tipo?", pensé ¡Desde luego que sí!
"Una nueva 'experiencia vital' está en el aire", continúa explicando Zizek en las páginas que he escaneado, "una percepción de la vida que rompe los límites formales de la narrativa lineal y convierte la vida en un flujo multiforme: el carácter azaroso de la vida y las versiones alternativas de la realidad parecen imponerse incluso en el dominio de las ciencias 'duras' (la física cuántica y su interpretación de la Realidad Múltiple, el proceso enteramente contingente que ha impulsado la evolución de la vida en la Tierra: tal como expuso Stephen Jay Gould en 'La vida maravillosa', los fósiles de Burgess Shale prueban que la evolución podría haber tomado un camino totalmente distinto). [...] Esta percepción de la realidad como uno de los resultados posibles -a menudo ni siquiera como el más probable- de una situación 'abierta', [...] choca implícitamente con las formas narrativas 'lineales' que dominan tanto en el cine como en la literatura: parece reclamar un nuevo medio artístico para el que todo esto no sea una excentricidad, sino su modo 'propio' de funcionar". Para Zizek, ese medio va a ser, es ya, el hipertexto del ciberespacio con sus vínculos y múltiples ventanas (WINDOWS ON THE WORLD, se titulaba un libro de moda de Frédéric Beigbeder; 100th WINDOW, se llamaba un reciente disco de Massive Attack). Pero me parece que el cómic también lo va a ser, lo es ya de hecho. O al menos lo es en algunos autores que han comprendido intuitiva o racionalmente esta nueva percepción del mundo contemporáneo, y consecuentemente se afanan en trasladarla al modo en que realizan sus cómics: dejando aparte el ejemplo obvio de las propuestas sobre cómics on line de Scott McCloud, en el cómic impreso existen autores de ahora mismo en los que resulta evidente el esfuerzo por trascender la narrativa lineal/tradicional, aprovechando precisamente las posibilidades y recursos del cómic.
Sobre la página de cómic y a diferencia del cine tenemos varias imágenes (viñetas) distintas y no una sola, el ojo puede fácilmente deslizarse sobre ellas, volver atrás o adelante, arriba o abajo; esto no es texto escrito, o no SÓLO texto escrito, las imágenes no tienen por qué "leerse" en un único sentido para tener algún sentido, las imágenes se significan POR SÍ SOLAS, incluso aisladamente. Ahí están muchas de las páginas de Chris Ware, que pueden leerse de varias maneras y en diversos sentidos de lectura, páginas en las que también podemos encontrar saltos temporales de hasta varios siglos, y ello no impide la lectura ni parece demasiado "excéntrico" sino casi natural. Por supuesto, el que dice Chris Ware dice todos los demás autores que están explorando ahora mismo los caminos de narrativa fragmentaria y no-lineal que él ha abierto, desde el Daniel Clowes de ICE HAVEN (Mondadori), donde de repente te encuentras una historieta con un personaje de la prehistoria (y con un look pop totalmete reconocible, el de Pedro Picapiedra, pero ése es otro tema) y de su obra maestra THE DEATH-RAY (Fantagraphics, aún inédito en España) al Kevin Huizenga de GANGES (Sins Entido), pasando por el (muy fallido) Art Spiegelman de SIN LA SOMBRA DE LAS TORRES (Norma), el BARDÍN del propio Max o la SÚPER PUTA que lleva tiempo realizando Manel Fontdevila, inédita por el momento.
Leyendo la respuesta de Max y ahora a Zizek, de repente he comprendido el éxito que ha tenido en la narrativa literaria el estilo W. G. Sebald y también, por qué no, las razones por las cuales es justo ahora cuando mejor se puede entender y disfrutar la narrativa de las LOCAS de Jaime Hernandez (La Cúpula): fragmentaria, no-lineal e insatisfactoria-->en sus historietas se escamotean cantidad de pasajes importantes de la vida de los personajes, hay saltos "cuánticos" hacia atrás y hacia adelante, hay incluso "correcciones" al pasado ya narrado de los personajes (lo que creíamos conocer no sucedió así sino de otro modo que ahora nos es revelado: nuestros "recuerdos" traicionan la realidad de los hechos, como también sabemos ahora por la ciencia). En Jaime tampoco parece haber nunca "finales" cerrados ni "soluciones" a los conflictos planteados-->las soluciones satisfactorias suelen ser en realidad clichés narrativos tradicionales (y nos "satisfacen" precisamente porque estamos acostumbrados a ellos al haberlos visto antes, los reconocemos confortablemente, incluso los esperamos), clichés de los que Jaime, igual que su hermano Beto, huye como de la peste, y de ahí esa cierta incomodidad que suele provocar la lectura de sus tebeos. En las historias de LOCAS, de un modo equivalente a la vida del hombre contemporáneo, nada parece acabar nunca, nada se cierra nunca enteramente, todo parece seguir abierto dentro de un mundo de múltiples y a menudo agobiantes posibilidades alternativas. ¿PERMANENTE INSATISFACCIÓN, podrían ser las palabras mágicas para definir nuestro estado mental actual, probablemente a causa del "exceso" de información sobre el mundo y sobre nosotros mismos ("exceso" de autoconsciencia)?
Sí, quizás es por todo esto por lo que hace veinte años el mundo aún no estaba preparado para leer a Jaime Hernandez, alguien demasiado adelantado a su tiempo en el modo de hacer las cosas. Sólo ahora es cuando la época ha alcanzado a los Hernandez Bros., y quizás por eso es ahora cuando su obra se reedita en formato lujoso (el de Fantagraphics, claro, no el de La Cúpula) y se reivindica como una de las más relevantes para el cómic mundial de los últimos 25 años. 


































